2 # Entrevista a Luis

¡Hola!

Aquí estoy de nuevo para compartir contigo una nueva historia de una persona, que igual que tú, tiene algo que contar.

¡Y qué me mejor sitio para hacerlo que en la sección en la que TÚ y sólo TÚ eres el protagonista!

Antes de presentártelo recuerda que si tú también quieres contar tu historia puedes escribirme un mail a hola@maricusasinazucar.com y hablamos.

Me hace muy feliz hablar contigo sobre lo que te apetezca así que no esperes más y escríbeme. 🙂

Y para no enrrollarme mucho más empiezo.


entrevista-luis

En esta ocasión te presento a Luis.

Es un chico de 19 años, estudiante de diseño de complementos, apasionado de los viajes  y que como yo tiene diabetes tipo 1. Desde los 14 años. Desde hace uno utiliza una bomba de insulina.

Para Luis sus primeros años con diabetes fueron bastante complicados: “me compraba chucherías a escondidas con el dinero que me daba mi abuela y claro, tenía unas subidas y bajadas de azúcar que nadie se explicaba”.

Lo pasó mal, sobre todo le costó adaptarse en el colegio al principio pues opina que la mayoría de sus compañeros no sabían qué es la diabetes ni cómo pueden ayudar a una persona que tiene diabetes.

Coincido con él cuando afirma que “sería mucho mejor que se diesen charlas o se explicase bien a toda la clase (y a muchos profesores) qué significa realmente tener diabetes ya que muchas veces me sentía harto de explicarlo una y otra vez o de que me diesen un refresco “Light” cuando tenía una hipoglucemia porque como tengo diabetes no puedo tomar nada con azúcar ¡y eso no es así!”.

En su casa lo agobiaban mucho con que se realizase sus controles y que tuviese cuidado con la dieta, pero hasta que se marchó de casa para empezar sus estudios fuera no se dio cuenta de todo lo que su familia se ha preocupado y se preocupa por él:  “La verdad es que mi madre es muy pesada recordándome a todas horas que me mire el azúcar pero ahora casi lo hecho de menos, ¡de verdad! Porque muchas veces tengo tantas cosas en la cabeza que me despisto y me olvido de hacerme algún control que otro y después lo noto, me duele la cabeza y pienso ¡seguro que estoy alto! Y así es. Pero esto no se lo digas a mi madre, ¿eh? ;)”

Con los años y ya fuera de casa, dice que se preocupa cada vez más en llevar un buen autocontrol.

Pero también sale con sus amigos de fiesta y por la noche “si bebo alguna noche, procuro mezclar el alcohol con un refresco con azúcar, para evitar posibles bajones después, aunque en una ocasión, y por haberme pasado, terminé con una hipoglucemia bastante grande y necesité Glucagón. Desde ese día me realizo algún control por la noche, aunque sean las 4 de la madrugada”.

Por lo demás Luis está encantado con su carrera y ya se imagina diseñando complementos para grandes firmas: “La diabetes no me impide hacer nada la verdad. Ahora que soy más mayor, no tengo tantos problemas a la hora de explicarle a mis compañeros de clase qué me pasa cuando tengo algún bajón pero si que es verdad que si me gusta alguna chica, me da más corte hablar de eso o que me vea pinchándome. Pero imagino que no tendré problema si encuentro a la chica adecuada” Dice Luis poniéndose un poco colorado. 🙂

Dice que lo que más le cuesta a día de hoy sigue siendo la dieta “a veces me paso comiendo cosas que no debería, sobre todo el pan que me encanta, pero hago algo de ejercicio 3 veces por semana y compenso los días que me paso con otros que me porto mejor”.

Confiesa que no cambia las lancetas del pinchador “con la frecuencia recomendada” (yo he de confesar que a veces también se me pasa) y que a veces se cansa de tener diabetes y pasa un poco de ella, pero no se olvida de ella.

Sabe que no es un sprint y que día a día pone su granito de arena.

Anima a todas las personas con diabetes “a que hagan lo que les gusta, que la diabetes no lo impide y aunque a veces da mucha pereza, cada día puedes aprender una cosa nueva sobre ti mismo que te hará el camino más fácil”.


Gracias Luis por ser un valiente y compartir tu historia con nosotros con esa sinceridad. 🙂

Te animo a que tú también compartas la tuya y si te ha gustado la historia de Luis déjale tu comentario más abajo. Seguro que le gustará leerlos.

Y yo sin más por esta vez me despido, no sin antes mandarte un abrazo muy grande.

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